El Profesor Yarumo y The Pros 

La jornada empezó con problemas mecánicos. Un preocupante ruido en el pedal izquierdo me acompañó desde que inicié el descenso hacia la ciclovía. Cuando llegué a la autopista, el ruido era demasiado fuerte e incómodo. Intenté ignorarlo y empezar a ganar posiciones, pero a medida que aumentaba el ritmo, también lo hacía la intensidad del ruido. Algo andaba mal.

Decidí disminuir la velocidad y parar en el primer taller temporal que encontrara. Por fortuna no tuve que esperar mucho, pues unos cinco minutos más tarde, el mecánico examinó la bicicleta y corrigió el problema. Todo era culpa de una tuerca que necesitaba ser apretada.

Con la bicicleta a punto otra vez, volví a la vía y aumenté la marcha buscando oponentes.

El primero tenía un camibuso blanco, con varios logos asociados a la marca del país, entre ellos el de Colombia es Pasión. El logo de Juan Valdez, el más grande, fue el que capturó mi atención. Sin embargo, la marca de café no fue lo primero en lo que pensé; cuando lo vi, no puede evitar ver al Profesor Yarumo llegando a una finca cafetera, saludando eufóricamente a todos los allí presentes.

El Profesor Yarumo apareció por la derecha, montando una bicicleta de marco verde y llantas muy delgadas. Parecía más interesado en mantener una posición paralela a la mía que en superarme.

Se mantuvo a mi lado por varios minutos, lo cual resultó la forma más difícil, y también entretenida, de correr, al menos en mi corta experiencia. No se puede bajar la intensidad porque es evidente que el otro se va a escapar y hay una presión constante por ganar velocidad. El resultado, fue varios cientos de metros de uno de los mejores ejercicios que he hecho en la vía.

La última vez que vi al Profesor Yarumo fue justo cuando encontramos a The Pros. Llevaban buen ritmo, pero eso no evitó que los pasáramos. Pensé que los habíamos superado sin dificultad y que no volvería a verlos, pero la dicha me duró poco.

Apenas unos segundos después, ambos aparecieron por el lado izquierdo, me alcanzaron con la misma facilidad que yo los había alcanzado y luego se adelantaron sin problemas. Intenté acercarme, pero la distancia entre nosotros solo se hacía más grande.

No los volví a ver hasta el final del recorrido. Tampoco volví a ver al Profesor Yarumo.

Así terminó la etapa. No hubo batallas por los primeros puestos en los últimos metros. Llegué tercero, superado ampliamente por The Pros e intentando escapar de un Profesor Yarumo que no podía ver, pero de quien temía que volviera a aparecer si me permitía descansar.

Sin embargo ese no es el final de la historia de hoy. Faltaba poco para llegar a casa y entonces lo volví a escuchar; el ruido había regresado.